“Las cortes arbitrales hemos hecho los deberes, somos más transparentes y generamos confianza”

El Economista: Entrevista de Nacho Faes a Adolfo Díaz-Ambrona

“Tras el espaldarazo reciente del Tribunal Constitucional, hay una seguridad jurídica en España que da una confianza total al usuario. Además, en España la ejecución de laudos funciona de maravilla. Eso ofrece una seguridad y una confianza que, a día de hoy, no creo que seamos peores que las grandes plazas”

Adolfo Díaz-Ambrona Medrano (Badajoz, 1981), es licenciado en Derecho y en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Pontificia de Comillas y pertenece al Cuerpo de Abogados del Estado. Es secretario general de la Cámara de Comercio de España, secretario general de la Corte Española de Arbitraje, vicepresidente del Centro Español de Mediación y vocal del Centro Internacional de Arbitraje de Madrid.

Hace años que se intenta potenciar Madrid como sede de arbitraje global. ¿Se ha conseguido?

El tema va bien encaminado en el sentido de que ya hemos conseguido crear una sola corte de reconocimiento internacional, el Centro Internacional de Arbitraje de Madrid (CIAM). Hasta tal punto parece que está bien encaminado el proyecto que, aunque tiene poco más de un año, empezamos ya a percibir que hay cierto recelo de otras instituciones. Sobre todo, aquellas que tienen un nicho grande de procedimientos en el mundo latinoamericano. Yo creo que estamos ya muy bien posicionados y entre todos los que hemos participado en este proyecto hemos logrado hacer algo muy bueno y sólido.

¿Puede Madrid atraer más arbitrajes?

En España lo que hace falta es cultura de arbitraje. No somos anglosajones. Me importa poco contar las ventajas que tiene Madrid, que todos las conocemos. Me interesa más contar las bondades del arbitraje, que todo el mundo las conozca, porque nos irá bien. Por lo demás, con el espaldarazo reciente del Tribunal Constitucional, hay una seguridad jurídica en España que da una confianza total al usuario. Además, en España la ejecución de laudos funciona de maravilla. Eso ofrece una seguridad y una confianza que, a día de hoy, no creo que seamos perores que las grandes plazas.

¿Se ha conseguido generar confianza en las empresas sobre el arbitraje?

Hemos hecho los deberes. Además del espaldarazo del Constitucional, hemos implementado normas de gobernanza y funcionamiento de las cortes que se han cuidado mucho de respetar los principios que son claves para generar confianza en los usuarios. La transparencia es clave, sin faltar como es lógico la confidencialidad. En Internet se puede ver las tripas de cualquier institución que tenga reconocimiento. Sin transparencia no se va ninguna parte. También es importante que las decisiones se tomen por un órgano colegiado y que el poder no resida en una sola persona o dos. Huimos del modelo presidencialista, que es por otra parte, lo que exigen estos tiempos.

¿Es segura la designación de árbitros?

Totalmente. En este aspecto también hemos avanzado mucho en los últimos años. No son para nada sospechosos habituales. Estamos abriendo mucho la mano en este sentido. También tratamos de dar participación al público más joven. Las instituciones arbitrales nos hemos puesto al día. En cuanto a nuestros estatutos y normas de gobierno, estamos a la vanguardia mundial.

¿Cómo van los asuntos? ¿Están viendo un incremento en los últimos años?

No se están incrementando o creciendo tanto como nos gustaría, aunque creo que es porque todavía no hemos empezado a recoger los frutos de todos estos cambios que estamos hablando. Hay que tener en cuenta que el procedimiento arbitral está de media en los cuatro años. Estamos en una posición plana este año respecto al pasado, pero ahora parece que estamos incrementando y esperemos que recojamos los frutos y empecemos a ver los progresos de las instituciones arbitrales.

¿Cómo les ha afectado el coronavirus?

Es curioso porque precisamente este año, frente a los autolatigazos que nos dábamos, la conclusión es que estamos muy bien preparados para esta situación. Cuando esto surgió, nos reunimos para decidir qué hacer y no paralizamos los plazos, como hizo la jurisdicción ordinaria. Llegamos a la conclusión de que teníamos todos los medios para seguir trabajando igual que antes de la pandemia. Y así lo hicimos. Estábamos infinitamente mejor preparados de lo que pensábamos. Lo que sí hemos hecho es adaptarnos y mejorarnos. Ahora, audiencias presenciales casi no hacemos. Lo hacemos todo de manera virtual. También hemos perfeccionado las herramientas electrónicas. Antes había algo de papel, pero a día de hoy tenemos unos sistemas muy buenos y la Corte Española de Arbitraje tiene el compromiso del Papel Cero para 2022.’